Las coplas normalmente son cuartetas imperfectas (cuatro versos de ocho sílabas con rima asonante en el
segundo y cuarto), aunque hay numerosas excepciones. Su origen es
amplísimo y extensísimo, desde cancioneros populares castellanos,
sefarditas, andalusíes o hispanoamericanos, a la tradición oral y
algunas improvisaciones del momento. En otras zonas se las llama
coplillas, o estribillos, sin duda debido a su longitud,
aunque les falte el atributo fundamental del estribillo, que es la
repetición (recordemos aquella copla que dice "aunque estuviera
cantando un año con treinta meses nunca cantaría yo una copla por dos
veces"). Su cantidad es tal que las hace inabarcables: cualquier
colección siempre estará incompleta. Aquí encontrarás una muestra de
las
que recuerdo desde la niñez y otras recogidas a lo largo de los años,
junto con versiones de cada zona, y citando el origen en la mayoría de
los casos. Espero que las disfrutes, y, si quieres colaborar añadiendo
alguna que eches en falta, con mucho gusto la incorporaré.
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